Sunday, July 10, 2011

Me desespera mucho estar enfermo, me desespera en demasía no poder salir. Y mucho más el no poder hablar. Uno no nota lo necesario que es algo hasta que carece de ello y vaya que la voz es bastante necesaria, es bien cierto que de cualquier manera puedo comunicarme a base de señas y mensajes, o de forma escrita tal y cómo ahora, pero dejan un vacío tremendo que la palabra hablada normalmente llena con espontaneidad.



Menos mal que no estuve del todo aburrido, me acompañaron mis videojuegos, mis libros, mi perro, algunas viejas canciones y mi amiga Soledad.



Por fin terminé de leer la biografía del Che, y volví a empezar Rayuela. Vaya que leer a Cortázar me hace darme cuenta de que no está tan mal ser cómo soy.

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