Sunday, October 23, 2011

Verona.

Siete días tarde y sin sello de envío, un soliloquio en papel; que reza así: Romeo no murió de amor verdadero, simplemente probó la honestidad y dejó la amargura del afilado metal coqueteando con un corazón domado, atrapado en una jaula por la eternidad.

El conocía lo que yo conozco tan bien, el vivir en derrota, la completa definición de manos vacías. Y quién mejor que yo para conocer esa sensación que ese ciego bastardo, inconsciente de las verdaderas obstrucciones, tan inconsciente como el corazón en mi pecho.

Tal vez pudimos ser mejores amigos. Siendo los soñadores que somos, merecedores solo de una buena paliza propiciada por aquellas estrellas que nos empeñamos en alcanzar. Esas que los astrónomos llaman el "Cinturón de Orión", porque el "Nudo de Shakespeare" no hubiera sido de buen augurio para aquellos románticos dados a colgar sus sueños en las estrellas.

Y es en noches como estas, que puedo verlo claro, incluso puedo escucharlo el sonido del piano y el lento golpeteo de las notas en sincronía con mis pasos, esas dulces notas de violín que uno escucha cuando aquello que buscas se encuentra a la distancia de tus brazos, para ser concluido con el armonioso sonido de las percusiones cuando encuentras lo que buscabas en la curva de esos labios.

Demasiado perfecto para Hollywood, demasiado perfecto hasta para Verona.
Friday, October 14, 2011

The girl

No, I'm not playing this one for you...
Wednesday, October 12, 2011